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He aquí una historia de soluciones imposibles a problemas irresolubles? Con tan reveladora frase de Will Eisner comenzaba Las Asombrosas Aventuras de Kavalier & Clay, uno de esos libros cabecera que crece y se hace fuerte con cada nueva lectura. La nueva aventura discográfica de Leda Tres tras su prometedor “Hypnagogic” tiene bastante de ambas, frase y novela.

Como sentencia el maestro de las viñetas y recogía el astuto Michael Chabon al principio de su obra, Leda Tres bien podría parecernos esa solución imposible a tantos problemas irresolubles que abundan por nuestra geografía musicada. ¿Se puede hacer pop en español y no morir en la radiofórmula? O lo que es peor, ¿convertirse en la comidilla del barrio indie y no acabar merendado en unos días como aperitivo del próximo plato? ¿Y hay vida más allá de Despeñaperros?

Sí, sí y sí. A cada paso, con cada álbum, Leda Tres parece estar predestinada como banda a romper tópicos, sacudir conciencias y, de paso, engatusar al (i)respestable. Su música bebe de una larguísima tradición guiri, es cierto, pero en sus letras demuestran que tanta herencia extranjera no tiene por qué estar reñida con el castellano. Han sobrevivido a la maldición de esa etiqueta pesada, casi insoportable, de penúltima esperanza blanca que flaco favor a hecho a nuestra escena, encumbrando a glorias de un día y pasando páginas a velocidad de 100 megas. Y gaditanos ellos, han demostrado que se puede romper ese binomio Madrid-Barcelona, más propio de tertulia futbolera, sin pasar por Granada, la otra cantera para los ojeadores indies.

Pero aun hay más: como los protagonistas urdidos por Chabon, ese par de primos enamorados de los comics que terminaban realizando sus sueños y convirtiéndose en lo que más deseaban, los chicos de Leda Tres viven por y para un sueño. La música. Basta conocer a Pedro, un tipo capaz de reinventarse una y otra vez como creador de canciones sin miedo a agotar el filón. A su hermano Esteban, trotabaterista siempre dispuesto a poner sus baquetas al servicio de otras causas -la próxima, ojo, la de Josh Rouse- sin perder un ápice de originalidad. A Patricio, que combina con su calma habitual instinto y academicismo. O a Chuchi, luthier que cuando no mima su bajo anda curando en salud los instrumentos de los demás. Y al fondo, tan implicado como siempre, Paco Loco, alquimista de sonidos, el melobrujo y su caldero mágico. Con tanto amor por las corcheas es difícil que no les saliera un buen disco, créanme.

Y eso es Mis operaciones habituales, un álbum de primera. Una batidora de lecciones bien aprendidas en busca del cóctel perfecto, agitado pero no sacudido. Historias mínimas que se tornan gigantes, como ese forzudo de circo antiguo. Tiovivos más vivos que nunca. Ecos de psicodelia reverberando en el espacio exterior. Y el amor, el amor siempre, flotando en gravedad cero. De copas con el Mago de Oz, de farra por Liverpool, tomando el sol en California. Guiñemos un ojo a Bowie sin perder de vista a Josele. The Flaming Lips, tal vez, ¿pero qué tal Los Labios Llameantes, jóvenes?

Leda Tres lo han vuelto a hacer. Tan fácil que asusta. Responder a nuestras cuestiones, atender nuestras plegarias. Darnos soluciones, al fin y al cabo.

Ahora ya sólo queda que les prestemos los oídos.

 

Banner The AlpsThe Alps consta de cuatro hombres cuyas melodías están cinceladas con tanto esmero como el espectacular aspecto de sus intérpretes. Parecido a post-punkers menos exigentes, The Police, The Smiths y Elvis Costello, el cuarteto de Greenwich no pierde el tiempo cuando se trata de componer sus controvertidas joyas de tres minutos, que parecen hechas para remover la conciencia general.

En 2006, The Alps lanzaron su single de estreno, “World at War”, que se convertirá en el “Single de la semana” de gigwise.com: "Una historia del anhelo de ese elusivo ser amado, sorprendentemente optimista y con mucho estilo". La canción también recibió el apoyo de XFM, que invitó a la banda a grabar dos sesiones en directo, así como Steve Lamacq y Zane Lowe, de Radio One. El grupo fue invitado a tocar entre bastidores en el Reading Festival Tiscali Showcase, al lado de gente como The Subways, Graham Coxon, Black Rebel Motorcycle Club y The Futureheads.

Con el segundo single “Last Dance”, la gira triunfal por Italia, la prestigiosa Fiesta Aftershow de Mighty Boosh, la asistencia de David “The Hoff” Hasselhoff y cabezas de cartel de un concierto en el Koko, se han ganado unos fans fieles e incondicionales. El tercer single, “Something I Might Regret”, lanzado el 04/02/08, ya ha pasado por las listas de XFM London y XFM South Wales, mientras el número de fans de The Alps no paraba de aumentar, tantos que han recibido 21.000 £ directamente de los más incondicionales a través de , un fenómeno web musical dedicado a las nuevas músicas.

El tan esperado lanzamiento de su disco tiene todavía más mérito por cómo se ha financiado... no con el adelanto de un sello discográfico sobre ganancias futuras, sino con donaciones de los leales fans de la banda. The Alps es el primer grupo de la historia que saca un álbum a través de Slicethepie: el sitio web revolucionario que ofrece a los artistas independientes la oportunidad de grabar y editar discos de forma profesional, conservando el 100% del copyright de su material.

Como todos los álbumes de Slicethepie, la grabación y el lanzamiento de “Something I Might Regret” han sido financiados totalmente por los fans mediante la venta de “pases de backstage”. A cambio de su inversión, los fans no sólo reciben un ejemplar del disco, sino también el acceso a foros exclusivos para admiradores de artistas, donde la banda puede pedir opiniones sobre cualquier cosa: desde las listas de canciones hasta el diseño gráfico. Esto, junto con la desvinculación total de Slicethepie del proceso creativo, ha garantizado al grupo un nivel de libertad artística sin precedentes, así como una relación más profunda y plena con sus fans.

En los dos últimos años, The Alps se ha dedicado en cuerpo y alma a los conciertos y a los medios de comunicación, con apariciones en The Sunday Times, Observer, NME, Artrocker, Rocksound, Disorder, Kruger, Latest 7, Gigwise, The Fly, South London Press + Drowned in Sound por citar solo unos pocos.


 
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En un momento en el que la música se ha convertido en un invierno de emociones que no duran, Havalina se desmarcan de un mercado aletargado repleto de grupos clónicos y con una homogeneidad estilística que ya aburre. A todos nos quema la frivolidad. A todos nos disgusta la ambigüedad. Seamos francos, hace tiempo que no se ve una banda que en estudio se muestre tal y como son tocando en vivo. Hace tiempo que  no se encuentra a una banda que se desnude artísticamente para dejar de lado las concesiones. Y eso, precisamente, es Havalina: tres músicos dándolo todo dentro del estudio, en el local de ensayo y encima del escenario.


Imperfección es su segundo disco en español y el quinto en su trayectoria. Producido, grabado, mezclado y masterizado por ellos mismos (con la colaboración de Isaac Rico en la grabación de las baterías) a finales del 2008, el disco refleja a la perfección lo que es Havalina en directo: bajo, batería, guitarra y voces.


Ya no vale eso de que son muy macarras para el indie, pero demasiado poperos para el rock. Imperfección es un buen ejemplo de crudeza y sinceridad. Como dicen ellos mismos: “No hemos querido hacer en absoluto un álbum complaciente, sino única y exclusivamente lo que nos apetecía hacer y nos dictaba nuestro corazón. Todo lo que hay en Imperfección no busca gustar, sino emocionar. Se acabaron los clichés, gracias”.

 

www.myspace.com/havalinajunio

 

 

Banner Boat BeamHace casi un año que Boat Beam nos sorprendió a todos con un debut deslumbrante: una propuesta que demostró. como sólo la buena música consigue hacerlo, que la sencillez no está reñida con la eficacia y que cuando se tiene mucho que decir sobran los adornos y las bombas de humo. Desde entonces han pasado no pocas cosas: la confirmación de la crítica y las ventas, el apoyo del público en blogs de todas las partes del mundo, una minigira en Vietnam y hasta una edición de "Puzzle Shapes" en Japón que se ha convertido ya en todo un éxito y que les llevará allí de gira el próximo mayo.


Boat Beam vuelve ahora con nuevo EP de cuatro canciones. Sigue manteniendo el eclecticismo que las caracteriza y se mueve, como ya hacía en su primer disco, en un terreno que las hace dificiles de clasificar entre el folk y el pop, entre indie y mainstream. En su estilo habitual las letras se mueven en un amplio abanico que es un botón de muestra más de su talento, desde la crítica social (Commitment to the Company) hasta la fortuna de encontrar alguien a quien amar (Shadow Pool), Boat Beam recorre con solvencia y eficacia, todos los terrenos que le son propios. Elegantes y ácidas a la vez, líricas sin cursilería, sociales sin pose, este grupo internacional son una verdadera revelación.


Por si fuera poco, Boat Beam y Origami Records renuncian a su beneficio económico en este EP y donan todo lo que se recaude a la organización Intermon-Oxfam. La edición física estará limitada a 200 unidades para coleccionista y será un digipack hecho con materiales reciclados y firmado por Josephine, Alisha y Aurora. Solo se pondrá a la venta en los conciertos y a través de la web de Origami Records (www.origamirecords.com). La edición digital que incluirá la portada y un pdf con las letras costará lo mismo que un cafe o la aplicación más inutil del iPhone, solo 2 € y también se venderá exclusivamente a través de esta misma web.

 

www.myspace.com/boatbeam

 

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Hay artistas que se expresan en un idioma construido a partir del de todos sus predecesores. Hay discos que condensan el aroma de los clásicos. Hay música que contiene todas las músicas. Así es Maika Makovski, la artista, su disco y su música. Maika, mallorquina con sangre andaluza y macedonia que ha vivido en Nueva York y siempre vuelve a Barcelona, presenta su tercer trabajo grabado y producido por John Parish en Bristol y Bath.

 

Puede que la presencia de Parish en los controles dispare las comparaciones con PJ Harvey. Seguro que los comparadores fallan el tiro. Como Polly Jean, Maika es una mujer que compone, canta, toca la guitarra y el piano, una tía con carácter que hace canciones como sólo se deberían hacer: con pasión e intensidad. Hija de Vangel Makovski, un multiinstrumentista afincado en Palma, Maika se ha alimentado con música. Y, por lo que cuenta, siempre le ha gustado comer de todo. Lo misma cita a Stooges, Damned, The Cramps o Dead Moon que habla del Son House, Skip James y otros clásicos del blues del Delta. A veces confiesa que Prince es “una de las paredes maestras de mi caja de música” pero siempre deja hueco en esa virtuosa caja de Pandora para Neil Young, Ike & Tina Turner o Serge Gainsbourg. Quizá nada de eso suene de forma evidente en las canciones de su tercer trabajo y, sin embargo, todo está ahí, escondido en algún lado para sugerir a tu subconsciente que éste es uno de esos discos que seguirá en la banda sonora de tu vida dentro de diez años.

 

Maika canta a hombres sin sangre en las venas (No Blood) y a tipos por los que desangrarse (The Bastard And The Tramp, Oh M Ah), maúlla para reivindicar el amor volcánico (Lava Love, The Deadly Potion Of Passion) y reniega de ese otro amor que no es tal sino droga mal cortada (Game Of Doses), se arrodilla ante el diablo (Devil Tricks) y suspira por la vida en el campo desde los rascacielos de Manhattan (City Life).

 

Maika ha encontrado el destino de un viaje que empezó ganando el Festival de Pop Rock de Palma de Mallorca con 15 años. Dando pisadas con botas de punta de acero punk en su primer disco, Kradiaw (2005), y con zapatos de bailarina en Kraj So Kóferot (2007). Reuniendo a los mejores compañeros de travesía posibles (David Martínez a la batería, Juan Carlos Luque al bajo y la percusión y Oskar Benas a la guitarra, el banjo y los coros) y conquistando con ellos escenarios de todo el mundo. Maika Makovski ha destilado su esencia y, con ella, la de toda la buena música. Por eso ha llamado su disco con la única definición posible: Maika Makovski.

 

www.myspace.com/maikamakovski

 

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(Del francés édredon)

m. Plumón de cierta aves del norte
m. Cobertor relleno de esta clase de plumón, o de algodón, miraguano, etc
m. Grupo de rock electrónico formado por cinco chicos de Carabanchel (Madrid)

 

A uno, que se ha convertido en un cínico a base de expectativas frustradas y ya no cree en nada, le llega el primer disco de un grupo totalmente desconocido hasta el momento, formado por cinco tipos del madrileño barrio de Carabanchel, llamado Edredón y lo primero que hace es levantar la ceja esperando encontrarse con otro grupo maquetero de estos de la nueva hornada española cuyos únicos nexos de unión son la querencia por nombres simples en castellano de objetos cotidianos , tipo mechero, estufa, flexo, nevera, etc, unas producciones de ínfimo nivel, grabadas en el ordenador de su casa o similares, y la autoedición bajo la excusa de la supuesta “independencia creativa”. Pero también uno ve la portada y siente el pálpito de que quizá, puede, que esta vez sea diferente y decide darle una oportunidad como buen profesional que es.

A uno que no le apasiona especialmente la música electrónica, pues considera que se ha convertido en pasto para idiotas cuyo único interés es ponerse hasta el ojete en discotecas de moda y sacarse fotos con cara de putis para colgar en facebook, en un mero acompañamiento perfecto de toda la parafernalia moderna que ha olvidado que detrás de los mandos, loops y demás cacharros hay seres humanos, supuestos artistas, le llega este disco y pone el primer tema y se asusta. Pero también no puede evitar dejarse arrastrar por esa tímida progresión de “Querido Pedagogo” que finalmente, casi sin que te des cuenta, hace que muevas tu cuerpo al ritmo y, lo que es en mi opinión lo más importante de este grupo, consigue que cierres los ojos de placer estético, emocional, como si de una buena canción rock, o pop, se tratara, o como, y aquí creo que atino, si estuviéramos escuchando aquel famoso Blue Monday de New Order o cualquiera de aquellas canciones de aquella época en la que la música electrónica aspiraba a comunicar y las máquinas aún estaban al servicio del hombre, de la comunicación, del arte y no al revés, cuando eran un medio, no un concepto en sí mismas.
A uno, y ya dejo de enrollarme, que aborrece la cultura deshumanizada imperante, que detesta el posmodernisno mal entendido en el que importa más la forma que el contenido y a la vez cae en los mismos errores que critica en los demás, un disco como este debut de Edredón le supone un jarro de agua fría en la cara, en su cara más cínica, y le derriba todas las máscaras sociales, y le recuerda y demuestra que ahí fuera, hay grupos y artistas haciendo cosas maravillosas, que tan sólo hay que escarbar en nosotros mismos para dejarnos de prejuicios y descubrir al arte auténtico y genial, el de toda la vida, ya venga cubierto de electrónica, rock, pop o lo que sea.

Y no quiero decir con esto que Edredón no sean un grupo divertido, apropiado para la fiesta más loca, pues canciones como la ya citada “Querido Pedagogo”, “W3” con su contundente batería, “Sopena”, o el magistral diálogo entre máquina y humano de “Dialéctica”, por poner sólo algún ejemplo, no faltan ya en cualquier fiesta en la que yo pinche o tenga algo que ver, si no que precisamente en eso reside su talento; en que el que quiera ponerse hasta el culo de drogas de diseño en el garito de moda y bailar hasta quedarse más tonto aún puede hacerlo perfectamente con este grupo, pero también, y he aquí lo excepcional, el que quiera escucharlo en casa en soledad y sentir lo que las canciones tienen que decirle, a otro nivel, también puede, y estremecerse,de gusto.

Desde luego, si el futuro era esto acepto encantado el futuro. Y que vengan, como seguramente vendrán después, muchos más grupos que aprendan de Edredón que el Hombre de Hojalata de este Pais de Oz sí tiene, y mucho, corazón.

Manuel Astur González, Septiembre de 2010

A LA VENTA EL PRÓXIMO 20 DE OCTUBRE